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Abr
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De 1914 a la guerra civil

En 1914, Azorín escribe estas palabras: “Otra generación ha llegado… Dejémosles paso.” Son muy visible, en efecto, las novelas en el ambiente ideológico y literario. en esa misma fecha, Ortega y Gasset (que un año antes había fundado, con otros, la “Liga de Educación Política”) pronuncia un sonado discurso sobre “Vieja y nueva política”. Una nueva mentalidad, el reformismo pequeño-burgués, encuentra su expresión en la revista España (1915). El mismo año se funda en Madrid la tertulia del café Pombo, a la que concurren los escritores y artistas jóvenes. Alcanzan notoriedad nuevos novelistas como Gabriel Miró o Pérez de Ayala. La poesía de Juan Ramón se despega del posmodernismo e inaugura, entre nosotros, el ideal de una “poesía pura”. Un gran ensayista coetáneo, Eugenio D’Ors, bautiza las nuevas tendencias: es el Novecentismo.

A la vez , un genial escritor, Ramón Gómez de la Serna, “Ramón” por antonomasia, ha abierto las ventanas del país a los movimientos de vanguardia que nacían en Europa (ya en 1910 había publicado el manifiesto del Futurismo). La literatura de vanguardia gana terreno en los años siguientes y alcanza su máximo ímpetu en torno a 1925. Dos años antes ha aparecido la Revista de Occidente, fundada por Ortega, que acoge en sus páginas (y en su colección “Nova novorum”), no pocas de las nuevas tendencias. Y en 1927 aparece la Gaceta Literaria, revista orientada decididamente por los caminos del vanguardismo. Es el año del centenario de Góngora, cuya creación sintoniza ahora con la intensa búsqueda de las nuevas formas.

Íntimamente enlazado con la poesía de vanguardia, pero depurándola e integrándola con otras tendencias (poesía pura, clasicismo, neopopularismo), se halla el grupo poético del 27, “nuevo o diez poetas” (como decía Salina) que han comenzado a publicar entre 1920 y 1928. Con ellos alcanza su máximo esplendor el prodigioso florecer literario iniciado con el siglo y que ha permitido hablar de “un segundo siglo de oro” o, en expresión más consagrada, de la Edad de Plata de la literatura española.

Novecentismo, vanguardismo, grupo del 27: son tres ondas que se suceden, con amplias zonas de coincidencia, en poco más de quince años, y que suponen un nuevo haz de esfuerzos por una renovación estética.

Pero hacia 1930, al hilo de las circunstancias políticas, aparecerá -junto a las inquietudes estéticas- una literatura preocupada o “comprometida”. Se hablará entonces de una “poesía impura”, que se haga eco de los problemas humanos y cívicos; y surgen las primeras manifestaciones de una novela social. Pronto la guerra civil obligará a muchos escritores a tomar partido; la muerte, la cárcel o el exilio aguarda a no pocos de ellos.


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